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Mi nombre es María Mercedes y me dedico a limpiar Comunidades de propietarios, casas particulares, pisos compartidos de estudiantes, oficinas y locales y limpieza de parcelas. Limpieza de cristales. Recogida de niñas/os del colegio, ayudarles a hacer los deberes, llevarlos al **** Cuidado y acompañamiento de personas mayores. Preparo menús diarios, cocina para personas mayores y menús infantil. Presupuesto adaptable y sin compromiso para cada persona. Soy organizada, puntual y eficiente
Trato amable, buena comunicación, rapidez, limpieza, buena actitud para el servicio al cliente.
Soy una persona activa, simpática, con ganas de trabajar, me ofrezco de limpiadora de casas, chalets, fincas y también soy cuidadora de niños con 8 años de experiencia.
Soy una chica de 20 años responsable, sería y con muchas ganas de trabajar. No dudes de pedir presupuesto para cualquier limpieza que necesite hacer de su hogar
Me gusta muncho la limpieza tengo experiencia y soy trabajadorame gusta ser puntual y hacer las cosas bien.
Soy una joven dinamica con buenas costumbres, educada, respetuosa, agradable. Me ofrezco para el cuidado de personas mayores, darles su medicación, realizarles la compra, aseo de la casa y lo necesario para que estén bien. También puede ser para limpieza de hogares y el cuidado de niños, ayudarles con sus deberes escolares, amplia experiencia. Cuento con referencias. Disponibilidad inmediata.
Soy responsable, proactiva, y adaptativa. Tengo experiencia en conducción de vehículos pesados y ligeros. Limpieza y mantenimiento de viviendas.
Hola, mi nombre es Lara y soy del 1992. Soy maestra y en estos tiempos de crisis me estoy buscando la vida como niñera, profesora particular y limpiadora. Llevo 8 años trabajando así y tengo referencias si las desean.
Soy una persona activa, dinámica, responsable y honesta Tengo experiencia en limpieza y mantenimiento de hogares oficinas trabajando centro comercial en Ecuador. Tengo experiencia en montaje de mueblo con certificación de 100 horas Tengo experiencia en manitas general con la empresa GREIF en Valencia donde realice refacciones en general
Soy trabajador, responsable y muy cuidadoso con todo lo que hago, buen manitas, se hacer y reparar prácticamente casi de todo, la cocina se me da bastante bien, buen chofer para transportar personas y objetos que cojan en un coche, también estoy disponible para limpiezas a fondo o de mantenimiento.
En una casa rodeada de campo abierto la limpieza de ventanas se nota más que en ningún otro sitio. El polvo llega en suspensión, se posa sobre el vidrio húmedo de la noche y por la mañana ya está pegado. Descrito el encargo en Taskia, llegan cifras y fechas de gente que ejerce por su cuenta.
Una llanura sin obstáculos deja que el viento arrastre tierra fina durante kilómetros. Ese polvo no se queda en el aire: encuentra el vidrio, el alféizar y el canto del marco. Al mezclarse con el rocío de madrugada forma un barrillo muy fino que ya no vuela solo.
En Albacete, con esa exposición, el intervalo entre repasos se acorta bastante. Frotar en seco ese barrillo raya el vidrio, porque la tierra lleva partículas duras. Un profesional moja abundante antes de tocar nada y solo después pasa la goma.
La persiana comparte hueco con la ventana y nadie la incluye al pedir el trabajo. Las lamas acumulan tierra por su cara exterior y la cinta arrastra suciedad hacia dentro cada vez que sube. Dentro del cajón hay un depósito de años que sale al abrirlo.
Las lamas se tratan con la persiana medio bajada, tramo a tramo y por las dos caras. El cajón se abre solo si su tapa es registrable, y ahí conviene aspirar antes de mojar. Una vivienda grande con persiana en cada hueco suma bastante tiempo, así que conviene decirlo al publicar.
No todos los huecos se alcanzan con los pies en el suelo. Cada situación exige un medio distinto y eso cambia el planteamiento del encargo. Estas seis son las que más se repiten en una vivienda o un local.
La hoja fija es la que más sorprende, porque parece sencilla y no se abre por ningún lado. La reja obliga a trabajar con pértiga y mojador estrecho desde dentro. Describir estos casos al publicar evita que alguien llegue sin el medio adecuado.
Un agua muy mineralizada deja su carga cada vez que una gota se seca encima. El resultado es un punteado blanco que no se va con jabón por mucho que se insista. Cada gota nueva se posa sobre la anterior y la capa termina velando el vidrio.
La limpieza pasa entonces por un antical suave, con reposo corto y aclarado abundante. Sobre lámina tintada o vidrio tratado el antical queda descartado, porque ataca la capa. En Albacete, secar el hueco tras la lluvia es lo que más retrasa que vuelva.
Los herrajes son la parte que decide si una ventana cierra bien dentro de diez años. La tierra fina entra en el mecanismo de cremona y lo vuelve duro poco a poco. Forzar la manilla con el herraje sucio es lo que acaba partiendo la pieza.
Un profesional sopla el mecanismo, retira lo suelto con pincel y engrasa con producto específico. Las juntas de goma se hidratan con silicona en spray para que no se cuarteen. Los orificios de desagüe del canto inferior se despejan con alambre fino y agua.
El textil que enmarca el hueco recoge lo mismo que el cristal sin que nadie lo asocie. Una cortina de tejido pesado retiene polvo en cada pliegue y lo devuelve al abrir. El estor enrollable coge una capa uniforme que solo se aprecia al bajarlo entero.
La limpieza de las cortinas va según etiqueta, casi siempre en frío y con centrifugado corto. Los estores de tela se cepillan y se tratan por zonas, sin sumergirlos nunca. Juntar vidrio y textil en una sola cita evita volver otro día y sale más ajustado.
Conviene verlo como una cuenta atrás en tres tramos. Al mes el polvo se retira con agua y jabón sin dificultad; a los seis meses la cal ya está adherida y pide antical; pasado el año el punteado ha atacado la superficie del vidrio. Ese último tramo no siempre se recupera del todo.
Mientras tanto los desagües se van cerrando y el agua empieza a entrar por el marco. Si además la tarea llega calificada de urgente, no queda margen para los reposos que el antical necesita. Aplazarlo no rebaja el gasto: lo convierte en más horas y a veces en un cambio de vidrio.
Cuánto cuesta el encargo depende menos del número de huecos de lo que la gente supone. Pesa mucho más el tiempo sin tocarlo, ya que una capa asentada exige repetir la pasada dos o tres veces. Pesa igual la altura, ya que el medio de acceso cambia la organización de la jornada y con ella el precio.
Suma también la limpieza de persianas, mosquiteras y estores cuando entran en el trato. Y un aviso vago obliga a redactar el presupuesto con margen, y ese margen engorda la cifra sin beneficio. Cuando nada queda claro, cobrar por horas es más honesto que soltar una tarifa a ciegas.
La fecha decide tanto como el importe y casi nadie la mira primero. Una propuesta para esta semana y otra para dentro de tres no valen lo mismo, aunque coincidan en cifra. Preguntar si ese día está apartado o depende de otro encargo ahorra la mitad de los disgustos.
Conviene saber además si el trabajo entra en una visita o necesita dos jornadas. En exteriores manda el tiempo atmosférico, así que un plan con día alternativo vale más que uno rígido. Colocando las ofertas por fecha comprometida y después por cantidad, elegir cuesta poco.
Por bajarla del todo y mirar si el atasco viene del cajón o de la guía. Si la cinta patina, el problema está en el recogedor y no en las lamas. Cuando roza en la guía, casi siempre hay tierra compactada que sale aspirando y cepillando.
En una zona con polvo en suspensión, bastante menos que en el centro de una ciudad. Lo normal es notar el velo a las pocas semanas si la fachada está expuesta. Secar el vidrio después de cada lluvia alarga ese margen de forma notable.
El filtro lo pone el municipio escrito dentro de la tarea. Contestan quienes se desplazan por ese entorno y conservan hueco. Cada cifra arrastra el historial de valoraciones de quien la firma.
Van cayendo ofertas, y cada una lleva su cantidad y el día que reserva. Se ordenan sin agobio, lo dudoso se plantea por chat y las reseñas orientan. Decides tú, y nadie te pone un reloj delante.
Estropearlo no, pero es la causa más frecuente del punteado blanco en plantas bajas. El aspersor lanza agua dura contra la ventana y cada gota deja su marca al secarse. Reorientar los difusores es más eficaz que limpiar el cristal cada dos semanas.
El precio depende de cuántos huecos hay, de si se hacen las dos caras y de a qué altura están. Un chalet con planta alta y ventanal de salón ocupa una jornada entera con facilidad. Pedir el importe cerrado y también el cálculo por tiempo enseña cuál conviene.
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