Mujer de 43 años. Seria y muy responsable en el trabajo. Con experiencia en el sector de limpieza en domicilios. Con referencias. Gracias
Llevo desde 2004 trabajando en el sector de limpiezas y tengo amplia experiencia. Además, soy una persona responsable y seria, con ganas de trabajar.
Hola soy Diana tengo 36 años soy honesta, responsable, sincera tengo y una chica de 17 años. He trabajado en farmacia y cuidando niños en la limpieza. Soy emprendora. Gracias por su oportunidad
Soy gerocultora y he trabajado con mayores, niños. Soy voluntaria de Amimet y estoy con muchach@s con discapacidad También tengo experiencia en limpiezas tanto en casas, oficinas, portales, limpiezas generales También soy un poco manitas en cosas sencillas como desmontar muebles, colocar cuadros, enchufes etc Y por último me encanta los animales, tengo un bolder collie y puedo ayudar en sus cuidados, curas de operaciones, vacaciones etc
Soy una mujer sería, respetuosa, proactiva, ordenada, responsable, realizó limpieza de hogar, oficinas, limpieza de exterior, cuidado niños y personas mayores.
Soy una persona dinamica responsable con ganas de trabajar tengo experiencia en la Limpieza.
Soy una chica española de 26 Ya e trabajado en varias casas de limpieza de hogar. Soy puntual y muy estricta en mi trabajo. Muchas ganas de trabajar
Soy una persona responsable y positiva. Tengo experiencia en la hostelería y la limpieza de hogares y locales. Tengo un nivel de inglés excelente y podría dar clases particulares. Me encanta la naturaleza y los animales y ahora estoy estudiando una carera de auxiliar veterinario.
soy una persona activa,seria,responsable y muy trabajadora...Tengo mucha experiencia en limpieza y plancha
Hola, me llamo Soraya tengo 23 años, muchacha responsable y busco trabajo de limpiezas de hogar, cuidado de niños o personas mayores. Ya he trabajado en esto anteriormente y hasta hace poco trabajaba en fábricas, por tema de horarios no puedo seguir en ello y estoy buscando trabajo por horas. Muchas gracias, para cualquier duda o información, pueden llamarme sin problema. Gracias.
La limpieza de hogar consiste en que alguien de fuera mantenga la vivienda al día por ti. Lo cuentas en Taskia con el detalle que tengas y quien lo lea decide si responde. Tú te quedas con la propuesta que prefieras.
Delegar devuelve horas: las que hoy se van en fregar, tender y aspirar. También quita de encima el trabajo físico, que es el que peor sienta. Y hace que el resultado no dependa de cómo venga tu semana.
Cuando la vivienda tiene dos alturas o hay escaleras de por medio, esa diferencia crece. Un servicio a domicilio ahorra además almacenar aparatos que apenas se estrenan. Poco a poco, la casa deja de ser una lista pendiente.
Sucede con una avería, con una comida que se adelanta o con un piso que hay que entregar. Lo que funciona es un aviso corto: qué ha ocurrido, en qué estancia y con cuánto margen. Si no queda nada por preguntar, es más fácil que alguien conteste.
Tener la tarde libre no es algo que se pueda dar por hecho, menos en fiestas. Por eso conviene proponer varias fechas y decir qué harías si ninguna encaja. Cuelga el aviso en Taskia con esa información y observa las respuestas.
Una limpieza profunda se ordena al contrario que un repaso rápido: empieza por lo escondido. Se vacían armarios, se apartan electrodomésticos y se atacan juntas y rodapiés. Los suelos van al final, cuando ya no cae más polvo.
Merece la pena reservar una jornada entera, o dos si la casa es grande. Cuando hay muebles pesados que mover, mejor advertirlo con antelación. Y las zonas de paso despejadas aceleran mucho el trabajo.
La cocina pide desengrasante, estropajo no abrasivo y un paño sin pelusa. El baño se lleva mejor con antical y un cepillo estrecho para las juntas. En el resto de la casa basta con producto neutro y microfibra.
Sobre mármol, terrazo o barro cocido, los ácidos dejan una marca que no se corrige. Si tienes alguna superficie así, o hay alergias en casa, conviene decirlo. Y decidir quién compra los productos evita comprar dos veces lo mismo.
El cálculo parte de las estancias que entren, del estado inicial y de los añadidos. Unos cristales con cal pegada o una campana muy sucia obligan a reservar más tiempo. Al presupuesto hay que sumar el viaje hasta tu casa y la periodicidad.
Con dos o tres propuestas juntas ya se ve por dónde va el precio real. Revisa el alcance, la tarifa, las horas apartadas y quién pone el material. Cuando una cifra queda muy por debajo, casi siempre hay menos trabajo detrás.
Pagar por horas coloca el reloj de tu lado, sin lista cerrada de tareas. Se acuerda por dónde arrancar y lo esencial queda hecho aunque sobre poco tiempo. Encaja bien mientras la casa se mantenga en un punto razonable.
Fijando siempre las mismas horas a la semana, lo pesado no se acumula. Cada visita se puede recortar o ampliar sin renegociar nada. Y el orden lo marca la necesidad real, no lo que llama la atención al entrar.
En una unifamiliar se cierra una planta antes de bajar a la siguiente. Escalera, barandilla y rodapiés de paso entran en ese recorrido. Los cuartos que apenas se abren pueden ir una vez al mes.
Garaje, trastero y porche se tratan por separado y hay que decir si entran. En Tudela, donde abundan las casas con bajera, conviene aclarar si esa parte se incluye. Repartir la casa en dos jornadas cunde más que apretar una sola.
Empezar por el suelo condena a repetirlo en cuanto cae el polvo de las baldas. Un mismo paño paseado por toda la casa devuelve al sitio lo que ya se quitó. Y el producto retirado al instante se queda sin actuar.
Reservarlo todo para un único día suele terminar con habitaciones sin tocar. Trocearlo en ratos sueltos entre semana se lleva bastante mejor. Y el exceso de agua sobre una tarima deja cercos que no se van.
Indica cuántas habitaciones y baños hay, qué suelo tienes y si viven animales. Advierte de lo complicado: una campana muy cargada, un trastero lleno o cristales con muchos travesaños. Con ese nivel de detalle, cada respuesta se acerca al trabajo real.
En Tudela, con inviernos largos y calefacción muchos meses, el polvo circula más de lo que parece. Pon en la balanza el alcance, las horas, las valoraciones y lo que se paga cerca de ti. Deja el encargo escrito en Taskia y, en cuanto tengas respuestas, escoge a una persona y dejad cerradas las condiciones.
Bajeras, garajes y trasteros se acuerdan aparte, fuera del bloque habitual. Conviene decir si hay humedad, cajas apiladas o suelo sin tratar. Así el cálculo del tiempo sale realista.
Explicando cómo es la vivienda, qué habitaciones entran, en qué estado y qué días te sirven. Merece la pena sumar alergias, animales y superficies que pidan cuidado. Con esa base, lo que te propongan cuadra bastante.
Las estancias que entren, el punto de partida y los extras pedidos. Añade el desplazamiento y la frecuencia que acordéis. Compáralas siempre partiendo de un listado idéntico.
Por horas encaja cuando el volumen es incierto o buscas algo periódico. Un importe cerrado compensa si el trabajo está acotado de principio a fin. Decidáis lo que decidáis, que quede hablado antes de empezar.
Las alfombras y las cortinas retienen mucho polvo y piden aspirado a fondo. Conviene decirlo al publicar, porque suma bastante tiempo a la visita. Si hay alergias en casa, mejor incluirlas en cada repaso.
Sí, si al publicar concretas bien la zona: la ve quien trabaja por allí. Di en qué altura vives y si el edificio cuenta con ascensor. Luego repasa sin prisa las respuestas.
Más de 209.150 profesionales de Limpieza de hogar en Tudela disponibles para ayudarte en lo que necesites.