Limpiadora profesional, bastante autónoma y soy amable. Me gusta mucho la limpieza y trato con mimo las distintas superficies de trabajo.
Soy una persona responsable y con actitud positiva, puntual, colaboradora, honesta y con buena comunicación, dispuesta a trabajar fuertemente. Tengo experiencia en el sector de la limpieza, en diferentes casas. También en el cuidado de niños de todas las edades, personas mayores y de mascotas. Me encanta organizar fiestas de cumpleaños para niños, la cocina innovadora, el maquillaje, la manicura, peluquería... También puedo dar clases de portugués o traducir textos ya que es mi lengua materna.
Hola, tengo experiencia de 6 años en el campo de la limpieza, he trabajado por cuenta ajena y autónoma, también tengo estudios de limpieza en todas sus áreas
Me considero una persona responsable, proactiva, experiencia en limpieza, cuidado y atención de personas
Soy una persona activa y dinámica, me dedico hace más de 4 años a limpiezas, jardinería y bricolaje pintura.
Soy una persona joven pero muy trabajadora. Siempre dispuesta esforzarme al máximo en cualquier trabajo. He trabajado en supermercados, de limpieza, de profesora en academia de inglés, de bombero forestal y trabajos selvícolas.
Soy una persona dinámica, responsable y muy trabajadora. Experiencia en el mundo laboral de limpieza en casas, apartamentos y oficinas.
Persona puntual, responsable y atenta a los detalles. Capaz de manejar diferentes productos de limpieza y materiales químicos.
Persona española, sana, altamente capacitada, trabajadora, con estudios y con experiencia en múltiples disciplinas, se ofrece para ganar dinerillo extra de tarde haciendo labores domiciliares como limpieza, planchado, cuidado de peques y mascotas, etc. Horario de tarde lunes a jueves.
La limpieza de hogar consiste en encargar a un tasker el cuidado periódico de la vivienda. En Taskia describes qué hace falta y quien lo lea decide si te responde con su propuesta. Con lo que llegue, comparas y eliges.
El salón y los pasillos se resuelven con desempolvado y aspirado de textiles. La cocina pide desengrasante en campana, frente y encimera, con su tiempo de espera. Y el baño va con antical en mampara, grifos y juntas antes de fregar.
Los dormitorios se airean y, si lo acordáis, se cambia la ropa de cama. Cristales, horno y armarios por dentro quedan como añadidos que hay que nombrar. Un servicio a domicilio se ajusta a lo que pidas, estancia por estancia.
El mantenimiento regular sostiene una casa que ya está en orden con visitas cortas. El repaso a fondo se contrata de tanto en tanto y llega a lo que no se toca a diario. Y quedan los encargos sueltos: cristales, armarios de temporada o el después de una obra.
Equivocarse de modalidad es la causa más habitual de quedarse corto de tiempo. Si la vivienda lleva meses sin repaso serio, la primera visita tiene que ser larga. Después ya se pasa a algo más ligero y sostenible.
Una limpieza profunda se ordena al revés que la rápida: primero lo que no se ve. Se vacían armarios, se apartan electrodomésticos y se atacan juntas y rodapiés. Los suelos se dejan para el final, cuando ya no va a caer más polvo.
Conviene reservar una jornada entera, o partirla en dos si la casa es grande. Si hay muebles pesados que mover, mejor avisar antes de que llegue nadie. Y dejar libres las zonas de paso acelera bastante el trabajo.
El grueso lo resuelven un aspirador con boquilla estrecha, la mopa de microfibra y unas bayetas bien repartidas. Los neutros protegen gres, tarima y piedra sin dejar velo. Los abrasivos, en cambio, rayan y no hay marcha atrás.
Antes de la primera visita hay que aclarar quién compra el material. Si hay alergias en casa o superficies poco corrientes, dilo y se cambia de producto. Con todo en el mismo armario, cada visita empieza sin buscar nada.
Una tubería que gotea, una comida familiar adelantada o un piso por entregar aprietan de verdad. El aviso tiene que ir directo: qué ha pasado, dónde y qué margen queda. Cuanto más concreto sea, antes verá alguien si puede hacerse cargo.
No hay por qué contar con un hueco esa misma tarde, y en puentes menos aún. Ofrece varias fechas y aclara qué harías si en ninguna hay respuesta. Cuelga el encargo en Taskia con ese detalle y mira qué te contestan.
Fregar antes de desempolvar obliga a dar una segunda pasada al suelo. Arrastrar el mismo paño de un cuarto a otro devuelve al sitio lo que acababas de retirar. Y el producto retirado al momento se queda sin hacer nada.
Amontonarlo todo en una tarde acaba casi siempre con dos cuartos sin tocar. Partirlo en ratos cortos, o pasar la parte dura a un tasker que cobre por horas, resulta más llevadero. Y pasarse con el agua sobre la tarima deja cercos imposibles de sacar.
El número de estancias, el estado inicial y los extras marcan el precio de partida. Unos cristales con años o una campana muy cargada obligan a reservar más horas, y eso se nota en la tarifa. Al presupuesto hay que sumarle el desplazamiento y la periodicidad pactada.
Averiguar cuánto cuesta una limpieza de hogar solo funciona con varias propuestas a la vez. Repasa qué cubre cada una, el tiempo que aparta y quién compra el material. Si un importe se descuelga mucho hacia abajo, suele venir con menos horas.
Con las mesas, las encimeras y el suelo despejados, el rato se va en limpiar y no en ordenar. Si los productos los pones tú, déjalos localizados y señala los suelos delicados. Y no olvides mencionar las mascotas, la alarma o que haya alguien descansando.
En Loarre, con inviernos largos y estufas de leña encendidas, la ceniza pide su propio repaso. Cuenta si la casa lleva semanas cerrada o si viene de una reforma. Y señala el horario que te encaja, sin dar por hecho la disponibilidad de nadie.
Indica habitaciones, baños, tipo de suelo, mascotas, alergias y días posibles. Añade los puntos difíciles: una campana cargada, una despensa revuelta, ventanas con travesaños. Con ese nivel de detalle, cada respuesta se parece bastante al trabajo real.
En Loarre, donde muchas casas se usan solo en temporada, conviene decir cuánto llevan cerradas. Compara el alcance, las horas, las valoraciones de otros clientes y lo que se cobra cerca de ti. Escribe el encargo en Taskia y, con las respuestas delante, elige a quien mejor encaje y cerrad las condiciones.
Recoger la ceniza y repasar el frente se puede acordar sin problema. El interior del tiro y el deshollinado son cosa de otro oficio. Menciónalo en la tarea para que ese rato quede contemplado.
Explicando qué tipo de casa es, qué estancias entran, cómo está de sucia y cuándo te viene bien. Merece la pena sumar alergias, mascotas y superficies delicadas. Con esos datos, las propuestas se ajustan mucho mejor.
El número de habitaciones y baños, el punto de partida y los extras que pidas. Suman la distancia hasta tu casa y la frecuencia que acordéis. Compara las respuestas partiendo siempre del mismo listado.
La fórmula por horas encaja si el volumen es incierto o buscas algo periódico. Cerrar un importe compensa cuando el encargo está bien acotado desde el principio. Elijáis lo que elijáis, dejadlo hablado antes de empezar.
En invierno pasa: si no se puede llegar, lo normal es avisar y mover la cita. Si no cuadra, siempre queda volver a describir la tarea y esperar otras respuestas. Dejar claro tu margen desde el principio ahorra la mayoría de estos líos.
Sí, si al publicar concretas bien la zona: así lo ve quien trabaja por allí. Menciona en qué altura está la casa y si hay ascensor. Después revisa sin prisa lo que te llegue.
70 metros cuadrados. 4 habitaciones no muy grandes. 1 cocina. 1 baño. Tres terrazas y media. A penas tiene muebles. Vivienda de segunda mano. Las terrazas no son grandes, limpieza de barandillas, 2 armarios (creo) que hay en ellas, suelos de gres y paredes ladrillo a limpiar en profundidad.
Más de 207.070 profesionales de Limpieza de hogar en Loarre disponibles para ayudarte en lo que necesites.