Soy una persona activa , dinámica, con mucho entusiasmo y ganas de aprender.. hago todo tipo de trabajos. De limpiezas de hogares , de camarera, niñera, cuidado de adulto mayor, de ayudante de cocina y todo lo que se me presente..
Poseo experiencia en limpieza de todo tipo de inmuebles y de habitaciones en hoteles 4 y 5 estrellas. Soy una persona muy organizada, motivada y responsable; siempre comprometida a establecer y mantener un clima de trabajo positivo y de respeto.
Mi nombre es Stefani Ferreira, tengo 28 años y cuento con más de cinco años de experiencia en estas áreas, brindando un servicio responsable, eficiente y de confianza.A lo largo de mi trayectoria, he trabajado en distintos hogares en Valencia, así como en hoteles turísticos, parques de ocio, hospitales y clínicas. En cada uno de estos espacios, me he encargado de mantener los ambientes limpios y ordenados, garantizando siempre un entorno saludable y acogedor para las personas.
Soy técnico en cuidados de enfermería con experiencia en cuidados de personas mayores y con problemas mentales , he trabajado en empresa de limpieza también durante muchos años
Puedo brindar un apoyo excepcional en el hogar, destacándome en eficiencia y calidez. Puedo ser un alivio para cualquier familia, ya que domino a la perfección las tareas de limpieza, cocina.Habilidades y Beneficios Clave: * Limpieza Impecable y Organizada: tengo la habilidad para mantener un hogar impecable. No solo me encargo de la limpieza profunda y el mantenimiento diario de todas las áreas, sino que también de la organización, creando espacios ordenados y funcionales.
SOY UNA PERSONA ACTIVA, DINÁMICA, RESPETUOSA Y TRABAJADORA TENGO AMPLIA EXPERIENCIA EN EL SECTOR DE LA LIMPIEZA(10 AÑOS) TAMBIÉN TENGO EXPERIENCIA EN EL CUIDADOS DE NIÑOS, COCINA ,Y PERSONAS MAYORES TANTO EN DOMICILIO COMO EN INSTITUCIONES.(4 AÑOS) DISPONGO DEL CERTIFICADO DE PROFESIONALIDAD EN ÁMBITO DE DEPENDENCIA
Soy una persona muy activa, me gusta mucho el orden y la limpieza, soy responsable y honesta.
Profesional de limpieza. Realizo trabajos esporádicos como fijos de Lunes a Viernes. Los productos y herramientas de limpieza van por parte de la persona que contrata. No dude en escribir por cualquier consulta.
Tengo experiencia trabajando en el área de limpieza de pisos, hospitales y residencia para mayores.
Tengo 6 años trabajando en la limpieza y organización, con una atención meticulosa a los detalles. Mi enfoque proactivo y mi capacidad para trabajar de forma independiente me permiten abordar las tareas de limpieza de manera eficiente y efectiva. Además, creo tener una actitud positiva y amigable, lo que me permite interactuar fácilmente con los clientes y colegas y echarnos unas risas si pudiera ser. Me encantaría poder trabajar contigo =)
En una casa donde se sofríe casi a diario llega pronto el turno de una limpieza de cocina a fondo. Lo que se ataca es la película que el aceite reparte en un radio amplio, no la mancha del día. Publicado el encargo en Taskia, van llegando importes y fechas de quienes ejercen por libre.
Un sofrito largo lanza al aire gotas diminutas que nadie ve caer. Esas gotas viajan más lejos de lo que parece y aterrizan en un círculo amplio alrededor del fuego. El polvo se pega encima y en pocas semanas hay una capa que ya no sale con agua.
En Xirivella, con arroz y sofrito de fondo en tantas cocinas, ese círculo se marca muy pronto. La humedad del ambiente empeora el asunto porque mantiene la película blanda y pegajosa. Un profesional empieza midiendo ese radio antes de decidir por dónde entra.
El suelo recibe todo lo que cae y casi nunca se trata a fondo. La fregona reparte agua por el centro y deja intactos los bordes. Esta relación reúne los seis puntos donde se concentra lo peor.
La franja de delante del fuego es la que peor está en casi todas las casas. El zócalo desmontable esconde debajo años de migas y grasa endurecida. Indicar en el aviso si el zócalo se puede soltar cambia bastante la previsión.
La revisión del suelo se hace descalzo y con la baldosa completamente seca. Si la planta del pie se queda pegada, todavía hay película de aceite. Un paño blanco pasado por el rodapié termina de contar la verdad.
Falta abrir el horno, agacharse al hueco del fregadero y repasar la junta del rodapié. Un olor que aguante, sea de fritura o de envase, avisa de un aclarado a medias. Comentarlo con la persona aún en casa lo deja resuelto en el acto.
Quien responde trabaja a ciegas y maneja únicamente lo que el texto cuente. Sirve el largo del mueble, el tipo de suelo, si el zócalo se desmonta y con qué frecuencia se fríe. Sirve mucho decir hasta dónde llega el círculo de salpicaduras.
Sobra la marca del producto y sobra el relato de la limpieza diaria. En Xirivella conviene apuntar si hay terraza contigua, quién abre la puerta y qué franja sirve. Con eso por delante, la cifra que llega se parece a la que se paga.
El horno de una casa donde se asa a menudo acumula capas de distinta edad. Lo reciente sale con desengrasante y reposo; lo antiguo está carbonizado y pide otra estrategia. La resistencia superior es la zona que casi nadie mira nunca.
Un profesional saca las bandejas a remojo con agua hirviendo mientras trata el interior. El cristal de la puerta lleva su propia costra entre las dos hojas, si el modelo se abre. Montar todo seco evita que el primer encendido devuelva humo y olor.
Una cocina de cuatro metros no da menos trabajo por ser pequeña. Todo está más junto, así que la salpicadura alcanza la mesa, las sillas y hasta la pared del pasillo. El office añade textil y superficies que no se contemplan al pedir el encargo.
El respaldo de las sillas y el canto de la mesa acumulan una película igual que el frente. Conviene decirlo al publicar para que ese metro extra entre en el cálculo. Trabajar en poco espacio obliga además a sacar cosas fuera y devolverlas después.
Hay cuatro avisos que indican que seguir posponiendo solo encarece el trabajo. El tirador que se pega recién fregado, la campana que ya no tira, el suelo que retiene la planta del pie y el olor a frito que aparece en el pasillo. Cada uno habla de meses de acumulación.
Ninguno mejora solo y todos empeoran al ritmo del uso de la cocina. Marcada la tarea como urgente, ya no queda margen para los reposos largos. Lo sensato entonces es atacar primero lo que se ve y dejar el resto para una segunda cita.
Cuánto cuesta la faena se ve claro al desmontar el importe en cuatro trozos. Un trozo es el trabajo con las manos, otro el rato en que el preparado obra sin que nadie lo toque, otro el consumible y el último el viaje hasta la puerta. Aparte quedan los añadidos opcionales, como vaciar y tratar los muebles por dentro.
El trozo que más choca a quien contrata por primera vez es el segundo. Horno, campana y placa acumulan tres esperas, y acortarlas echa a perder el trabajo. Con ese reparto delante, el precio cerrado y la tarifa por horas dejan de parecer mundos aparte.
Comparar dos importes sirve de poco si cada uno cubre un listado diferente. Merece preguntar por el zócalo, el interior de los muebles, el filtro de la campana y el suelo bajo los aparatos. Una cifra baja que cubre la mitad no ahorra nada, solo retrasa el gasto.
Pesa igual si el trato incluye devolver todo a su sitio y llevarse las bolsas. Cuando una propuesta detalla ese final está describiendo el encargo completo. Puesto por escrito, el orden de preferencia se dibuja casi solo.
Va según lo que se pacte y el tiempo que se le calcule al conjunto. Cuando horno y campana entran en el trato, ocupa buena parte de la jornada. Solicitar las dos fórmulas a la vez deja ver cuál conviene.
Con un aviso que retrate bien la cocina, el importe cerrado no debería moverse. Si el frente arrastra años de aceite, contar el tiempo reparte mejor lo imprevisible. Recibir ambas propuestas a la vez deja la comparación hecha.
El largo del mueble, el material del suelo y qué aparatos entran en el trato. Añade cada cuánto se fríe y hasta dónde llegan las salpicaduras. Una foto del rincón peor ahorra media docena de mensajes.
Arranca del municipio que hayas puesto al abrir el encargo. Escriben quienes cubren ese radio y todavía guardan hueco. Cada importe viene con los comentarios que acumula quien lo manda.
Entran ofertas que traen su cantidad y el día en que hay hueco. Se cotejan con calma, lo confuso se resuelve por chat y las opiniones previas ayudan. Firmas con quien te convenza, sin ningún plazo encima.
Llega, y bastante más lejos de lo que la mayoría supone. Las gotas finas quedan en suspensión un rato y caen en un radio de dos metros largos. Por eso el suelo delante del fuego pide siempre un tratamiento aparte.
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