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Tengo amplia experiencia como empleada de hogar tanto en limpiezas a fondo como de mantenimiento.cocina y plancha.
Me considero una persona sería,responsable, dinámica y trabajadora,con abilidades en varios trabajos como limpieza de hogar, limpieza por fin de obra,cristales,bricolaje.. y otras tarea tipo manitas. Me gusta dejar las cosas bien hechas y los clientes contentos.
Soy una persona responsable, dinámica, activa, amante de la limpieza y el orden, confiable y fiel
Soy una persona, responsable, ordenada, puntual me gustaría trabajar por en limpieza o cuidados de hogar.
Responsable puntual y con experiencia en limpieza. Trabajo rápido, con atención al detalle y dejo todo impecable. Me adapto a los horarios
soy una persona activa y dinámica , me gusta mucho el orden y al limpieza.
Soy una persona amable activa y siempre optimista Tengo experiencia en la limpieza y cuidado dé niños Experiencia laboral 20 años en lavandería industrial y 4 años en una empresa de limpieza
Hola!! Como diría mi abuela, sirvo para un roto y un descosido. Lo mismo te preparó unos huevos fritos con patatas que una cena para 10. Soy mamá de dos peques. Muy activa, trabajadora y perfeccionista. Optimizo muy bien el tiempo. Un poco maniática con la limpieza pero sin llegar a extremos!!
Soy una persona responsable, simpática con experiencia en limpieza profunda y desinfección
Soy una persona dinámica y seria en el trabajo. Tengo experiencia en limpieza de veículos y limpieza de casa asi como una amplia experiencia en plancha.
Dos encargos de ropa que parecen iguales pueden no serlo: una cesta semanal de una pareja en Burgos y la de un piso compartido con cuatro inquilinos ocupan tiempos muy distintos. La cantidad es solo una parte; lo que decide el trabajo es cuántos tipos de prenda hay y cuántas veces hay que cambiar de temperatura. Empezar distinguiendo eso ahorra dos o tres mensajes de ida y vuelta.
La primera pregunta útil no es cuánto, sino qué incluye y cuánto tiempo aparta para hacerlo. Una propuesta que reserva media jornada y otra que reserva dos horas no están hablando del mismo encargo aunque la cifra se parezca. Conviene también saber qué hace con lo que no admite plancha, porque eso decide si acabas con la mitad del cesto intacto.
El historial vale cuando reúne encargos del mismo tipo: coladas de casa, camisería, tejidos que piden mano. Lo que escriben otros clientes suele aclarar si se ajustó al tiempo prometido y en qué estado dejó lo delicado. Con dos propuestas que cubran lo mismo, elegir deja de ser una apuesta.
El abanico va de una tanda concreta de camisas al circuito completo de la casa, del cesto al armario. También entra el textil de cama, el cambio de temporada y dejar preparada la maleta de un viaje. No entran ni la limpieza en seco ni la costura, que pertenecen a otros oficios.
Concretar qué bloques van dentro es lo que impide que el importe se mueva al terminar. Mezclar colada y cambio de armario en una visita corta no sale bien casi nunca. Cuando el alcance está acotado, las propuestas llegan mucho más parecidas entre sí.
Se publica la tarea contando qué ropa hay, qué se quiere y cada cuánto, y queda visible para quienes hacen ese trabajo. Los que tienen hueco mandan su presupuesto y tú los comparas con calma. Luego se usa el chat para lo que no esté escrito, se revisan perfil y valoraciones, y se cierra con uno.
Ese recorrido es igual para una visita suelta que para un encargo que se repite cada semana. Lo único que cambia es cuánta información conviene dar de entrada. En Taskia la descripción es lo que hace el trabajo de filtrar antes de que nadie se desplace.
La ropa tiene que estar seca del todo, porque planchar sobre húmedo deja el tejido marcado y alarga la visita. Hace falta un enchufe cerca, una superficie estable donde montar la tabla y perchas suficientes para ir colgando. Las manchas se señalan antes de empezar, ya que el calor las fija sin remedio.
Si en casa hay poco espacio, conviene decidir de antemano en qué habitación se trabaja. Improvisar el sitio con la persona ya en la puerta se come el primer cuarto de hora. Media docena de detalles resueltos antes valen más que cualquier explicación durante.
Un encargo suelto se plantea entero para una visita: esta cesta, este día, este alcance. La colada por fases funciona distinto, con una parte cada semana y un ritmo que se sostiene durante meses. La segunda fórmula compensa cuando el volumen es constante y hay poco margen para acumular.
También existe el punto intermedio: una visita grande de puesta al día y después visitas cortas de mantenimiento. Conviene decir cuál de las tres cosas quieres desde el primer mensaje. Lo que descoloca las propuestas es pedir una y describir otra.
Aparecen dos bolsas más de textil de cama y el cálculo inicial deja de valer. Lo sensato es parar, contar lo que hay y decidir juntos si entra hoy o pasa a la siguiente visita. Seguir sin hablarlo termina en una conversación incómoda con todo ya planchado.
Ese acuerdo se anota por el chat antes de seguir, aunque sean dos frases. Sirve igual si el cambio va a la baja porque la ropa venía menos arrugada de lo previsto. Lo importante es que la cifra final se apoye en algo pactado.
El cambio de armario de primavera y el de otoño concentran encargos en pocas semanas. Lo mismo pasa antes de las vacaciones, cuando mucha gente quiere dejar la casa al día antes de irse. Buscar con margen en esas fechas evita quedarse sin fecha disponible.
En Burgos, con bastantes pisos que cambian de inquilino al empezar el curso, septiembre añade encargos de entrega y de puesta a punto. Publicar la tarea con dos semanas de antelación cambia mucho las respuestas que llegan. Fuera de esos picos hay más margen para ajustar día y hora.
Interesa aclarar si se factura por visita o por tiempo, y qué ocurre si el cesto viene más lleno de lo dicho. Conviene preguntar al profesional quién pone el detergente y si el doblado y la colocación están dentro. Y si ha trabajado antes con lana, seda o lino, porque no todo el mundo lo hace.
Quien quiere saber cuánto cuesta una colada semanal necesita dar antes el detalle del encargo. El precio se mueve con el alcance y con el tiempo, no con el nombre del servicio. Algunos profesionales prefieren una tarifa por horas si el volumen baila de una semana a otra.
Cuando dos cifras se separan mucho, casi siempre es porque una incluye lavar y la otra da por hecho que la ropa llega seca. También pesa si entra el textil de cama, que ocupa tabla y cambia el cálculo. Merece la pena leer el alcance de la más cara antes de tacharla.
Cuando el hueco entre ambas no se aclara, lo útil es preguntar a cada uno qué tiempo aparta. Un encargo urgente se compara igual, con la fecha tope encima de la mesa. Con el mismo alcance delante, la elección se vuelve sencilla.
La cifra la pone cada tasker al leer el encargo publicado. Influyen el volumen, la variedad de tejidos, el lavado previo y si colocar la ropa forma parte del trato. Un encargo descrito al detalle es el que recibe cifras equiparables.
Publicada la tarea, quienes trabajan el oficio responden con sus presupuestos. Se ponen esas respuestas una junto a otra, se aclara por el chat lo que quede suelto y se repasan las opiniones recibidas. Con eso se elige.
Aparece en la propia tarea si escribes el municipio, porque es lo que la pone delante de quien trabaja allí. El radio de desplazamiento lo fija cada uno y descarta lo que le pilla a distancia. Cuando ese dato no está, contestan personas que luego no se mueven.
Sí, y de hecho es un encargo habitual dos veces al año. Ocupa bastante tiempo porque implica sacar, revisar, doblar y guardar. Conviene decir cuántos armarios son y si hay fundas o cajas preparadas.
La distancia influye en quién responde, porque cada uno tiene su radio de desplazamiento. Merece la pena decirlo en la tarea desde el principio, con el municipio exacto. Así responde quien de verdad puede llegar.
Se puede, pero cuanto antes se avise mejor, sobre todo en semanas de mucha demanda. El cambio se plantea por el chat y se confirma ahí mismo. Dejarlo para el día anterior complica encontrar hueco.
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