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Dinámica y proactiva. Responsable y puntual. Realizo limpieza a fondo de domicilios, oficinas, etc. Disposición, buena actitud y empatia con el cliente. También realizó trabajos de peluquería para señoras , como corte, marcado, alisado con keratina, planchado, rizado , tinte, mechas , etc
Soy una persona con experiencia,me dedico a limpiar casas,portales,oficinas, etc.. También tengo experiencia en el cuidado de gente mayor, estuve cuidando a una señora q esta encamada, yo me encargaba de su higiene, de los cambios de pañales, de sus horarios de comidas y de hacerle las curas en las llagas q le salían de estar en cama todo el día, la sentaba varias veces al día porque ella no caminaba, también tengo experiencia en el cuidado de niños llevarlos al cole,cuidarlos, etc. Soy puntual
Soy activa dinámica responsable honrada agil y cumplidora de sus obligaciones tengo experiencia en limpieza y aplancho muy buen hago limpiezas a fondo limpieza de cristales tengo buenas referencias
Dinámica,proactiva,responsable y puntual. Realizo limpieza a fondo de domicilios, oficinas, terminación de obra con Disposición, buena actitud y empatia con el cliente.
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Soy responsable, organizada, no fumadora, experiencia garantizada, limpieza en hogar, centro de salud, hospital
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Muy buenas, mi nombre es Wendy, tengo 25 años, soy una chica trabajadora, amable y respetuosa, llevo trabajando en casas desde los 16, limpieza, cuidado de niños, mascotas, entre otras cosas, compaginándolo con los estudios. Soy muy eficiente. Si quiere mas información no dude en ponerse en contacto conmigo.
Soy una persona responsable, activa u dinámica, con disposición para la adaptabilidad. Me gusta el orden y la limpieza
Somos una empresa profesional de limpieza y jardinería, todas nuestras empleadas tienen muchos años de experiencia, ofrecemos el mejor servicio al mejor precio, seriedad y puntualidad.
Lo primero que pregunta quien va a plancharte la ropa en Asturias es cuántas piezas hay y de qué tipo son. Sin eso no puede dar un importe, porque una cesta de camisetas y otra de camisas de vestir ocupan tiempos muy distintos. Empezar por ahí ahorra la mitad de los mensajes.
Se empieza publicando la tarea con la descripción de lo que hay y de lo que se quiere: solo repasar, o lavar y repasar. A partir de ahí llegan a Taskia los presupuestos de quienes trabajan ese oficio, y tú los pones uno al lado de otro. Lo que se compara no es el precio suelto sino el alcance de cada uno.
El paso siguiente es el chat: ahí se pregunta lo que la descripción no cubría y se repasan perfil y opiniones recibidas. Solo después se elige, y con esa persona se cierra el día y lo que entra. Hacerlo en ese orden evita cerrar un trato del que luego hay que salirse.
Una propuesta completa dice cuántas horas reserva, si entra el doblado y qué hace con las prendas que no admiten plancha. La que solo trae un número deja esas tres cosas por decidir, y se deciden a mitad de la visita. Comparar sin ese detalle es comparar dos cosas distintas.
El historial ayuda cuando recoge encargos parecidos al tuyo, no cuando es largo. Interesa quien haya llevado antes ropa de casa en volumen o prendas de vestir delicadas. Las opiniones de otros clientes suelen contar si el tiempo previsto se cumplió, que es lo que más se tuerce.
Entran desde una tanda concreta de camisas hasta la colada semanal de una casa entera. También el cambio de armario, el repaso de la ropa de cama o dejar lista la maleta antes de un viaje. Fuera quedan la tintorería y los arreglos de costura, que no son este oficio.
Cada bloque de esa lista suma tiempo y conviene decir cuáles entran. Un encargo que mezcla colada y cambio de armario no entra en una visita corta. Acotarlo bien es lo que sostiene la cifra hasta el final.
Lo habitual es que el material sea de la casa: detergente, plancha, tabla y perchas suficientes para lo que va saliendo. Cuando la máquina la aporta el profesional, su propuesta lo recoge y así debe figurar por escrito. Un centro de vapor rinde mucho más en tandas de algodón grueso.
El producto para tejidos delicados es aparte: si tienes uno concreto, déjalo a la vista y dilo antes de empezar. La tabla también cuenta, porque una que baila descoloca la prenda en cada pasada. Lo que no se avisa se descubre con la visita ya empezada.
Un tendedero en galería cerrada, otro en patio comunitario y otro en azotea no dan el mismo trabajo. Cuando cada carga obliga a cruzar el edificio de punta a punta, la previsión de tiempo se rompe. Decirlo al publicar la tarea evita esa sorpresa.
En Asturias hay muchas viviendas en núcleos pequeños alejados del centro, y eso pesa en el desplazamiento de quien acepta el encargo. Si además vas a dejar llaves o a que abra un familiar, conviene acordarlo por escrito antes del día. También hay que decir la franja horaria en la que se puede entrar.
Una casa con obra, con niños pequeños o con alguien trabajando desde el salón no es un sitio neutro para montar una tabla. Conviene reservar una estancia y decirlo, en lugar de improvisar el hueco cuando ya está la persona en la puerta. Si hay que compartir el espacio con otro oficio ese día, mejor no coincidir.
Lo mismo vale con la comunidad cuando el tendedero es común y hay turnos. Preguntar antes en qué horario se puede usar evita una visita perdida. Estos detalles no cambian el trabajo, pero sí el tiempo que ocupa.
Las obligaciones fiscales son de cada tasker, que entrega el justificante ajustado a su situación. Cuando hace falta una factura a nombre de una empresa, se pide al plantear el encargo y no al final. Pedirla al terminar convierte en trámite lo que era sencillo.
El chat donde se acordó el alcance funciona como respaldo de lo hablado. Ahí queda escrito qué piezas entraban, qué día se hizo y con qué condiciones. Sirve también para repetir el encargo más adelante sin volver a explicarlo.
Cuando hay una fecha de por medio conviene decirla desde el primer mensaje. Un encargo urgente se plantea diciendo la pieza, su estado y la fecha límite, que es lo que permite a alguien valorar si llega. Una prenda concreta para pasado mañana no se organiza como una colada de rutina.
La rutina se plantea al revés: día fijo, volumen estable y un importe por visita o una tarifa de profesional por horas si la carga es irregular. Lo que cuenta ahí no es la prisa, sino sostener el ritmo mes tras mes. Pedir las dos cosas en un mismo aviso desordena las respuestas.
Antes de que llegue nadie, la ropa debe estar seca y clasificada por tejidos. Conviene tener libre un enchufe cercano, despejada una superficie y colgadores suficientes. Las manchas hay que marcarlas de entrada: en cuanto reciben calor ya no salen.
Quien sabe cuánto cuesta plancharse una cesta de camisas entiende por qué el orden previo cambia tanto. Con la casa preparada, el profesional dedica el tiempo al trabajo y no a buscar cosas. Publicar la tarea en Taskia con ese detalle acerca las propuestas.
Cada tasker fija su propia cifra al responder, en función de lo que la tarea describa. Pesan cuántas piezas hay, en qué tejido están, si hace falta lavado previo y si el doblado va incluido. Por eso una descripción detallada trae cifras que sí se pueden comparar.
Todo arranca con la tarea publicada, a la que responden con su cifra quienes hacen ese trabajo. Se comparan esas respuestas, se resuelve por el chat lo que falte y se leen las opiniones de clientes anteriores. Con todo eso ya se puede elegir.
Escribiendo el municipio en la tarea, la ven quienes trabajan por esa comarca. Cada cual pone su límite de kilómetros y deja pasar lo demás. Si no consta, contestan personas que luego no llegan.
Un encargo puede quedarse en lavar y tender, sin repaso de plancha, si eso es lo que hace falta. Conviene decirlo con claridad porque cambia el tiempo y el material que se necesita. Cuanto más cerrado el alcance, más ajustada llega la propuesta.
Conviene detenerse, hacer el recuento y acordar si entra hoy o pasa a otro día. Todo ajuste del encargo queda anotado en el chat antes de continuar. De ese modo la cifra final se apoya en algo pactado.
No siempre, pero si no vas a estar hay que dejar resuelto cómo se entra y a qué hora. Conviene acordarlo por escrito y no de palabra el mismo día. También ayuda dejar indicado dónde está cada cosa.
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